Una forma heterogenea de ver.

viernes, 1 de abril de 2011

Casa Burgues

Ahora mientras regresaba de mi entrevista, caminando por la calle de nuestro gran san salvador, lleno de gente con pensamiento e ideales distintos como en toda una ciudad, me encontre a una señora que estaba en una esquina cerca de la universidad gavidia, justo en la esquina por donde muchos de nosotros hemos pasado con anterioridad, la señora me miro y me pidio dinero para comer, era una anciana ya de 79 años, estaba acurrucada con un pedazo de carton cubriendose la cabeza ya cubierta de canas por la edad, se cubria la cabeza pues la acera solo le permitia estar donde el sol de mediodia pegaba directamente en su piel quemada ya por los rayos solares, en ocasiones la mirada de las personas te dice muchas cosas, te muestran el miedo, te muestran el odio, te muestran el cansancio, te muestran la tristesa, la mirada de ella era penetrante, fija, casi casi que creaba conexion a la persona que se atreviera a notarla.
Mientras caminaba al mismo tiempo que ella con palabras me pedia ayuda, me toco el brazo desde su sitio y senti su mano arrugada, me imagino por el tiempo que debio de haber pasado trabajando en lo que iba de su vida, entonces me detuve y meti mi mano en mi bolsa del pantalon, saque 25 centavos y se los di, ella me miro agradecida y me dijo que Dios me bendijera y emprendi el paso.
No era mucho lo que habia avanzado y volvi a ver atras lo que muchas personas llaman vejestorio de la humanidad, aquella persona que ya nadie nota porque no hace mas que estorbo en la vida, de aquellos que al menos aqui nadie se preocupa porque ya no sirven de nada.
Entonces meti mi mano en la bolsa de nuevo y note que solo tenia 3 dolares ya, regrese y la  levante de donde estaba, la sente en una de las bancas del pops y le dije que me esperara, baje hacia donde venden tortas y compre dos, volvi donde ella y a la señora se le dibujo una sonrisa en la cara, me sente alli en la banca y le di una torta a ella y me comi la otra alli con ella, y ella se exalto a agradecerme, me dijo que desde la noche pasada no habia comido porque la gente no nota que ella esta alli, me dijo que ya estaba demasiado vieja y que nadie le daba trabajo y que ni siquiera en esas bancas la dejaban sentarse porque los policias decian que ese lugar era solo para la gente que consumia los productos del pops, pero mientras estuve alli con ella nadie dijo nada, nadie miraba raro que la señora estuviera sentada alli porque habia alguien que ellos denominan civilizado con ella.
La señora me conto su historia, se llama maria antonia henriquez, tiene 79 años y vive en la calle, y es gerundia de aguilares, cuando tenia 20 años se caso con un hombre que murio de un tumor en el estomago y tuvieron 4 hijos, el primero murio atropellado, el segundo es un borracho que vive en las calles de san miguel, y sus otros dos hijos emigraron a estados unidos hace 20 años y desde entonces no ha sabido nada de ellos, a la señora le quitaron la casa donde vivia pues al llegar su vejez ya no podia hacer tortillas por el artritis que tiene, y su hermana le quito la casa donde vivia pues era la unica herencia que tenia de sus padres, ya que el marido no le dejo nada.
Desde hace 3 años ella vive, come y duerme en la calle, pidiendo, recibiendo indiferencia y con un enorme deseo de que su tiempo final llegue para poder asi dejar de sufrir pues ya no tiene ningun motivo para estar aqui.
Al fin de contarme su historia entre todas las bolsas que cargaba, pues alli cargaba su casa, su ropa, las pocas pertenencias que posee, entre tantos papeles y fotos, saco un anillo de plastico azul, me lo dio diciendo literalmente: Hijo, de algun manera yo se que Dios le pagara, pero tome esto, me lo halle por alli y es lo unico bonito que tengo para darle..
La señora no creo que entienda que lo mas bonito que me dio no fue lo material, si no la oportunidad de ver mas alla de lo que nadie quiere ver, en escenas tan comunes como esta.

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