No quiero ser la culpa. No quiero ser la causa. No quiero ser el oscuro recuerdo de quien con su indiferencia y poco tino deja un mundo basura, a ojos de quien mira. No quiero ser quien despues tras los años se mire las manos y vea la sangre y la humillacion de los errores pasados. No quiero un mundo labrado por mi donde el gris ocaso sea el color de la esperanza en contraposicion al negro necro, que tampoco sera tan malo. No quiero caminos sucios, llenos de papeles con vanalidades y vacuas noticias de casos amargos, periodicos que solo le cantan a las desgracias... caminos trazados por mis pies, no quiero. No quiero ver la lagrima en los ojos de quien me siga, de quien ha de permanecer tras mis pasos, que a cada uno van acabando con mi vida. No quiero ser despues de tiempo largo un dolor en mi pupila, quiero morir en paz, con la conciencia queda y los recuerdos limpios. No quiero dejar tras de mi lo que veo, porque es horror. No quiero que mi sangre vea lo que veo, porque es horrible. No quiero que mi especie sienta lo que siento, porque hace daño. No quiero que el mundo sea como es, porque no me gusta. No quiero distopia, sino utopia. No quiero lo que el mundo quiere, o al menos, eso parece... porque calla y deja que los tentaculos certeros de distopia se incrusten cada vez mas en los limites de nuestra pequeña y nimia realidad, tan plagada de vanidades cargadas de importancia para nosotros...en el fondo somos seres muy risibles, como niños. Pero no somos niños, no quieren serlo. No quiero serlo. Niños inocentes... hace falta valor para ello, porque en algun momento, crecemos. Y se pierde el velo bello y opaco que distorsiona la realidad... que es dantesca. Mira mas alla de tu vista, lo es. No somos niños, solo egoistas. Pero no quiero ser egoista. Porque quiero dejar un legado legendario, que brille. De momento el gris de las paredes y de las mentes circundantes se resiste a mi idealismo, es una mera utopia...pero es que yo quiero utopia, no distopia.

Pongámonos a trabajar en eso ya, pues. Quién sabe, al final podría resultar que no haya utopía ni distopía; sino sólo el resultado del ardúo empeño que le pusimos al trabajo de mejorar el presente... y lo podamos lograr.
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